Hoy entrevistamos a Humara, una de nuestras startups destacadas, y reciente ganadora de la Open Call for Waste Management Startups. Hablamos con su co-fundadora y CEO, Laura Rodríguez.
¿Qué hizo que vuestra solución destacara entre más de 160 candidaturas de 50 países?
Destacamos porque no venimos de fuera a explicar cómo se gestionan los residuos: venimos de dentro. Mi cofundador Martín y yo pasamos más de una década diseñando, construyendo y operando algunas de las plantas más grandes de Europa. Conocer el problema desde dentro cambia por completo cómo lo resolvemos, y cómo lo contamos: en cuanto un ingeniero ve en pantalla sus propios materiales, su propia composición de residuo y sus propios números, ya hablamos el mismo idioma.
Y atacamos un problema real. Una planta de cuarenta millones de euros genera cada día miles de millones de datos, lecturas de báscula, sensores de línea, consumos, ratios de recuperación, paradas, que se pierden o no se explotan. El estándar del sector en 2026 sigue siendo una hoja de Excel o, peor, un libro de operación manuscrito a puño y letra. Nosotros hemos construido la capa de software que esta industria nunca ha tenido: una única fuente de verdad donde todo está conectado y donde cambiar una variable se propaga a todas las demás. Y ya está funcionando en seis plantas reales en distintos países. Esa combinación, conocer el sector desde dentro y traer producto que ya opera, no una demo, fue lo que conectó.
¿Qué aprendizajes o conexiones os lleváis de la final?
La confirmación de que el problema es global. Compartir final con startups de tantos países te recuerda que la gestión de residuos es un reto enorme y compartido, y que lo que construimos tiene recorrido mucho más allá de Europa. Nos llevamos contactos que miran el sector desde ángulos distintos, y en un reto así esos ángulos suman mucho más de lo que compiten. Y nos llevamos validación: cuando gente que conoce de verdad esta industria ve lo que hacemos y conecta, sabes que vas por buen camino.
¿Cómo esperáis aprovechar esta oportunidad para seguir desarrollando vuestra solución?
Esta oportunidad nos da visibilidad y nos abre puertas, y eso lo traducimos en una cosa: más plantas operando con Humara. Cada planta que digitalizamos nos devuelve datos y aprendizajes que vuelven al producto. Y ahí está la clave técnica: nuestro modelo aprende a estimar lo que no se mide, así que cada planta nueva, cada composición distinta, cada nivel de instrumentación, amplía lo que el modelo es capaz de inferir. Cuanta más realidad ve, más útil es.
Y precisamente por eso, lo que más nos ilusiona ahora mismo es arrancar este piloto de operación con Ecoembes. Empezar en una planta, demostrar el valor con sus propios datos y sus propios números, y desde ahí abrir el camino a escalar a sus 97 plantas de tratamiento. El reto es enorme y no podríamos estar más contentos de afrontarlo juntos. Esa es la rueda que queremos acelerar: más operadores, en más países, y un sistema que mejora con cada planta que entra.
¿Qué impacto puede tener vuestra tecnología en la mejora del sector?
El sector tiene un problema de eficiencia y de conocimiento que cuesta dinero y cuesta material. Nuestra tecnología lo ataca de raíz, en las dos fases.
En diseño, automatizamos el 80% del trabajo de ingeniería y reducimos su coste hasta un 70%. Y, sobre todo, eliminamos incertidumbre: hoy se decide sobre infraestructura de cuarenta millones que va a operar 25 años con cálculos dispersos en hojas sueltas. Nosotros aportamos coherencia, una única fuente de verdad donde, si cambia la composición del residuo o un ratio de recuperación, todo lo demás se recalcula solo.
En operación, medido en plantas reales contra su propia línea de base, conseguimos entre un 5 y un 7% menos de OpEx, más recuperación de material, más disponibilidad y menos rechazo a vertedero.
El impacto es doble: la empresa gana en eficiencia y el planeta gana porque se recupera más material y se manda menos a vertedero. Y como el modelo funciona incluso en plantas sin conexión, ese impacto no se queda en las plantas más modernas: puede llegar a cualquier planta del mundo.
¿Cuáles son vuestros próximos hitos como startup?
En el corto plazo el foco es concreto: ejecutar Humara Operate de forma impecable donde ya está y consolidarlo con más operadores. Seguir creciendo con los grandes con los que ya trabajamos y acompañarlos a nuevos países. Y avanzar hacia nuestra visión: que en tres a cinco años ninguna planta nueva en Europa se diseñe ni se opere sin algo así, igual que hoy nadie diseña un edificio sin Autodesk ni gestiona una fábrica sin un MES. Es la capa de software vertical de una industria que mueve cientos de miles de millones y que ha funcionado sin ese estándar hasta ahora. Lo construimos planta a planta: cada planta bien hecha es un ladrillo más.
¿Qué mensaje os gustaría trasladar a otras startups de economía circular y residuos?
Que conozcan de verdad el problema que quieren resolver. En este sector no basta con buena tecnología: hay que entender cómo funciona una planta, qué le quita el sueño a un operador, dónde está el dinero y dónde está el desperdicio. La tecnología es la herramienta; el conocimiento del sector es lo que hace que sirva para algo.
Y una segunda cosa: que dejemos de tratarnos como competencia. En impacto, como hay menos capital, hay una tendencia rara a mirar de reojo a quien tienes al lado, aunque esté resolviendo un problema contiguo. Pero todos empujamos contra la misma inercia: el statu quo. Hace falta más colaboración y compartir las lecciones duras sin edulcorarlas. Es un sector poco glamuroso, pero es uno de los retos más importantes del siglo y queda muchísimo por construir.
No hay tiempo que perder.